Esta semana, en clase: Vrksasana (el Árbol)

 

El árbol sobre fondo

A través de las asanas, somos capaces de inferir un estado mental específico. La consciencia en nuestro cuerpo y en nuestra respiración a la hora de ejecutar una postura, las aperturas y las acciones energéticas apropiadas en cada caso, van a llevarnos a adquirir un estado mental en consonancia con lo que nuestro cuerpo está haciendo, y podemos aprovechar ese conocimiento para manifestarlo en nuestra realidad del día a día.

Siendo el otoño una estación de inestabilidad, de cambio, de transformación; una estación donde el viento va y viene y a veces nos arrastra, podemos, a través de nuestro cuerpo -y del cuerpo a la respiración, y de la respiración a la mente- crear en nosotros la estabilidad, el equilibrio, la fortaleza para contemplar el ir  y venir del viento, manteniéndonos estables.

Vrksasana, la postura del árbol, en la que se conjuga la fortaleza y estabilidad de las asanas de pie, con el equilibrio del cuerpo, aprenderemos a mantenernos firmes a pesar de las visicitudes que puedan llegar.

¿Cómo se ejecuta?

Como en todas las asanas de pie, comenzamos desde Tadasana, asegurándonos de llevar una correcta alineación, comenzamos a formar la asana progresivamente. Es importante que tengas en cuenta que es una asana de equilibrio  y que quizás necesites tener un punto de apoyo cerca de ti para evitar caídas: colócate junto a una pared, o pon una silla cerca de ti para poder apoyarte.

Lo primero que vas a hacer es presentar la pierna izquierda y el brazo derecho; es decir, desde Tadasana, extiende el pie izquierdo un poco hacia delante y apoya los dedos de los pies en el suelo, para crear equilibrio, y, por otro lado, extiende el brazo derecho hacia delante. Este será nuestro punto de partida que nos ayudará a poder movernos en la asana asegurando un poco más el equilibrio.

Mirada

Lo primero que vamos a ajustar es nuestra mirada. Los ojos, en las asanas de equilibrio, son la parte más importante con la que vamos a trabajar, puesto que nos van a ayudar a la estabilidad que necesitamos. Para ello, mira un punto fijo que tengas o bien frente a ti, o bien en el suelo a unos metros de ti. Puedes mirar cualquier cosa: una mancha en el suelo, un objeto… lo que sea, siempre y cuando sea algo estático, que no pueda moverse (evita mirar a alguien, a algún animal, a algo que se mueva con el viento… etc.)

Pies y piernas

Comenzamos a construir la asana por las piernas. Lo primero que debes hacer es asegurarte de que tu pie derecho (que es el que va a mantener el peso del cuerpo) se encuentra bien asentado en la tierra. Sientes que todo el pie está adherido a ella. A partir de aquí, colocas tu pierna derecha recta, con la pelvis neutra.

Con la pierna derecha estable, vas a ir flexionando la pierna izquierda y buscando apoyar la planta del pie izquierdo en la zona interna de la pierna derecha, de manera que la planta toca la zona interior, y la rodilla izquierda, se abriría lateralmente.

Aquí has de buscar el punto en el que quieres trabajar la posición: puedes colocar el pie izquierdo lateralmente en el suelo, de manera que apoyas los dedos de los pies junto al borde interno del pie derecho, la planta tocaría el tobillo y se apoyaría ahí. Si no tenemos bien trabajado el equilibrio, quizás esta sea la posición de piernas que mejor nos vengan.

Pero puedes continuar subiendo el pie a la altura de la rodilla, de manera que la planta del pie izquierdo se apoyaría en la cara interna de la pierna derecha y la rodilla izquierda apuntaría hacia fuera, hacia la izquierda.

Y puedes continuar subiendo el pie hasta colocarlo en la cara interna del muslo.

 

Caderas

Ten cuidado de que no se ladee el lado que está soportando el peso. Una musculatura débil, puede hacer que al posicionar la pierna, nuestro cuerpo se incline hacia el lado que soporta el peso, desajustando completamente la postura.

 

Tronco

Sensación de alargamiento en el tronco. Al igual que en Tadasana, sentimos que crecemos hacia arriba.

 

Brazos

Llega el turno de los brazos. Al igual que las piernas, hay muchísimas formas de posicionarlos:

– Puedes llevarlos en la posición de Anjali Mudra, o Namasté (las dos manos juntas frente al pecho, como si fuéramos a rezar).

– Puedes llevar los dos brazos abiertos lateralmente, en cruz.

– Puedes llevar las dos manos en posición de Anjali Mudra, y elevarlas por encima de la cabeza con los brazos estirados.

– Puedes llevar las dos manos abiertas a la altura de las caderas, con los brazos ligeramente separados del cuerpo.

Pero, además, puedes realizar distintos mudras: llevar chin mudra o jñana mudra, Ushas mudra con los brazos hacia arriba… En fin, ¡imagina!

 

Pecho, hombros

Los hombros abajo y atrás, los omóplatos formando un suave corazón. El pecho abierto, proyectado hacia delante (pero no sacando pecho, solo como si tuviéramos un globo en el esternón que nos tira muy suavemente hacia el frente y hacia arriba).

 

Cabeza

La coronilla se alinea con el cielo, para ello, el mentón ligeramente recogido hacia dentro.

 

Y así, ya tenemos formada nuestra asana.

 

Puntos claves

– Ojos: mirada a un punto fijo.

– Pie que sustenta: firmemente enraizado en el suelo.

– Pierna que se apoya: rodilla hacia fuera, búsqueda del punto en el que podemos mantener correctamente el equilibrio.

– Caderas: posición neutra, evitando que se nos ladee.

– Tronco y cabeza: recto, sensación de alargamiento; mentón recogido, coronilla alineada con el cielo.

– Hombros y pecho: en posición de Tadasana.

– Brazos en distintas posiciones, jugando con la estabilidad y el equilibrio.

 

Lo que transmite, lo que significa

Como ya mencionábamos al principio, Vrksasana, como postura de equilibrio y postura de pie nos evoca la estabilidad, la fortaleza, la concentración. Las asanas nos enseñan cosas, nos hablan de nosotros, de quiénes somos, de cómo somos, de hacia donde nos dirigimos; nos hablan del mundo, de la vida, de la existencia…

Las asanas de equilibrio, y entre ellas, Vrksasana, puede que sean las que más nos hablan de nosotros mismos en cuanto a la vida y las vicisitudes de la vida. Mantener el equilibrio en una posición asimétrica requiere un esfuerzo, y requiere, sobre todo, paciencia y concentración: atender a todo lo que sucede en ese instante para evitar que mi cuerpo pueda caer. De repente aparecen muchísimas circunstancias que pueden hacer que tu cuerpo se desestabilice: desviamos la mirada, el sonido de algo nos desconcentra, sentimos el aire que nos roza, un pensamiento que nos ha venido y que nos aleja del lugar… Y entonces, el cuerpo se tambalea haciendo que caigamos, o haciendo que debamos volver a concentrarnos para continuar manteniendo el equilibrio.

Ambas cosas pueden suceder: si conseguimos mantener el equilibrio, nos sentimos orgullosos, contentos, pero ¿y si caemos? Es precisamente aquí donde mejor podemos conocernos: en la caída.

¿Qué sucede cuando has caído? ¿Qué pasó por tu mente? ¿Qué reacción tuviste? ¿Cómo te lo has tomado? ¿Qué pasa cuando caes?

Al caer del Árbol, al ceder al desequilibrio, en tu mente pasan muchas cosas: puede que te lo tomes con humor, puede que te lo tomes como un desafío, puede que te obceques, puede que te sientas mal por no conseguirlo… Son muchas las cosas que pueden pasar. Pues bien, te digo algo: en la vida se producen circunstancias en las que algo nos desestabiliza, y nuestro mundo puede tambalearse. Como tú reacciones cuando pierdas el equilibrio, será la manera en que, de una forma más amplia, reacciones cuando algo se desestabiliza.

Las asanas de equilibrio nos enseñan a conocernos, a conocer nuestras reacciones, a saber quiénes somos, a comprender de qué manera podemos progresar.

 

¿Qué beneficios aporta?

Vrksasana nos ayuda a conseguir una correcta alineación articular, descubriendo qué zonas están más debilitadas o debemos desarrollar más.

Fortalece toda la musculatura de las piernas, de los brazos (cuanto más arriba los posicionemos, más se fortalecen) y flexibiliza los músculos del tronco, ayudándonos a adquirir una mayor capacidad pulmonar.

Mejora la propiocepción, el equilibrio, la coordinación, la estabilidad.

Desarrolla la concentración, la estabilidad mental, la capacidad analítica, la inteligencia (capacidad para resolver problemas).

Emocionalmente, nos ayuda a controlar las emociones, a evaluar la realidad en su justa medida, y a no dejarnos arrastrar por los éxitos o por los fracasos.

Energéticamente activa Muladhara. Si alzamos los brazos arriba también se activan Manipura, Anahata y Vishuddhi.

 

¿Alguna contraindicación?

En general, no tiene contraindicaciones, pero debemos tener en cuenta algunos detalles en caso de que exista alguna historia propia de salud.

Ten en cuenta que si tienes débiles las articulaciones de pies y piernas, puede que necesites un punto de apoyo para evitar caídas.

Si tienes alguna dolencia cardiaca, no estés mucho tiempo con los brazos estirados arriba, o bien prefiere alguna posición de brazos en la que estos no suban por encima de la cabeza.

 

Secuencia para realizar el árbol

Secuencia el árbol con explicación

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