Esta semana, en clase: Paschimottanasana o la Pinza

 

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Hoy vamos a trabajar con Upavista Konasana. Es una asana de flexión que nos va a ayudar a conseguir un estado de interiorización, pero también de apertura: abrir nuestro cuerpo, mente y energía a la realidad, a la observación, a la escucha. Disfrutemos, pues, de ella.

¿Cómo se ejecuta?

Sentados desde Baddha Konasana, manteniendo la apertura inguinal que ya esta asana nos ofrece, vamos a estirar primero una pierna a un lado, procurando que el pie se mantenga activo (es decir, la punta de los dedos mirando hacia el techo), y después la otra pierna al otro lado. Procura que tus isquiones estén en el suelo, y que sientas tu suelo pélvico (la zona del perineo-vagina) apoyado en la tierra. Alárgate hacia el cielo, con la coronilla bien alineada y procurando que los hombros queden abajo y atrás. Inspira y desde las caderas, comienza a flexionarte hacia delante.

Apoya tus manos primero frente a ti, a la altura del pubis. Poco a poco ve desplazándolas hacia delante (y junto a ellas, tu tronco), hasta intentar colocar los dos antebrazos en el suelo, bien alineados. Mantén unas respiraciones y desplaza ahora tus manos hacia tus  pies –o a la altura a la que lleguen- y mantén la posición durante varias respiraciones.

 

 

 

Pies, piernas y caderas

Mantén activos los pies, en dorsiflexión, es decir, la punta de tus dedos señalando al techo, como si delante de ti tuvieras una pared en la que estás apoyando la planta de tus pies.

Las piernas, al igual que los pies, se mantienen activas: mantén las rodillas activadas, intentando que estén bien estiradas, pero cuidando mucho de no crear un bloqueo o una tensión excesiva (aunque recuerda que si tienes problemas de rodillas o problemas en la zona lumbar, siempre las dejamos con un poco de flexión).

Las caderas se encuentran en flexión, es decir, se inclinan hacia el suelo.

Si en esta posición sientes molestias en las corvas (la parte de atrás de las rodillas), siéntate en algún punto elevado (un cojín, un ladrillo de yoga…) La suave elevación te permitirá llegar mucho mejor a tus piernas y que tus corvas no se vean tan comprometidas, doliendo, de esa forma, mucho menos.

 

Tronco

El tronco se va acercando hacia las piernas, partiendo desde las caderas. Si tus músculos no son suficientemente flexibles, quizás veas que no puedes bajar demasiado. No te preocupes, con el tiempo ganarás en flexibilidad. Cuando esto sucede, solemos intentar llegar a las piernas arqueando la zona dorsal, dándole al tronco una forma exagerada de C, y así lo único que conseguimos es forzar los ligamentos y crear una posición muy poco saludable. Para evitar esto, intenta varias cosas:

– Lo primero, erradica de ti tu mente competitiva. El Yoga no se trata de llegar a una meta, sino de disfrutar de un camino. Está bien explorar el límite, pero siempre respetando las alineaciones adecuadas.

– Como indicaba antes, también puedes utilizar un cojín, un ladrillo, un desnivel… cualquier cosa sobre la que sentarte para, de esa forma, tener tus isquiones más elevados. Esto te va a facilitar muchísimo la flexión hacia delante, y te va a permitir avanzar un poco más.

– Una cuerda, un pañuelo largo, un cinturón… Todos ellos son elementos muy útiles que te van a facilitar el estiramiento y conseguir una alineación adecuada.

 

Brazos

Recuerda el mantra de los brazos: siempre abajo y hacia atrás. Mantén también dicho mantra en esta posición. Los brazos van a serte de gran ayuda para avanzar en la postura.

Primero, cuando comiences la inclinación, coloca los brazos frente a ti, a la altura del pubis, una mano sobre otra, y elóngate. Puedes continuar desplazando las manos sobre las piernas e ir inclinándote poco a poco. También puedes probar a intensificar la asana colocando los antebrazos en el suelo. Esto abrirá tu zona inguinal.

Cabeza

Tu cabeza se mantiene alineada con el resto de tu columna: el mentón neutro, ligeramente hacia dentro. Al igual que ajustamos en Tadasana, también lo hacemos en esta posición.

 

Puntos claves

– Posición de Baddha Konasana para las piernas: pies juntos en dorsiflexión. Piernas estiradas y separadas entre sí.

– Tronco recto, bajar desde las caderas evitando arquear excesivamente la columna.

– Brazos estirados, agarrando los pies.

– Hombros relajados.

– Mentón alineado.

 

Deshaciendo la postura

 

Para deshacer la postura, poco a poco vuelve a colocar tu tronco recto, ayudándote de las manos para subir. Recoge una pierna para la posición de Baddha Konasana, y luego la otra. De ahí, estíralas en Dandasana. Realizar unas ligeras torsiones en la posición sentada, te van a ayudar a compensar la postura.

 

Lo que transmite, lo que significa

Upavista Konasana significa “El Ángulo Abierto”. Esta posición aúna en sí la flexión profunda, y la gran apertura de las caderas. La flexión nos lleva a la calma, a la reflexión, al encuentro con nuestro yo interior. La apertura de las caderas nos lleva a abrirnos a la existencia, a la parte más instintiva y sexual de nosotros: abrirnos a la especie.  Cuando ambas acciones se unen, tomamos consciencia de nuestro mundo interno sintiendo en nosotros el profundo arraigo y pertenencia a la vida. En la zona pélvica se recogen los miedos e inseguridades que tenemos respecto a lo material, a lo tangible. Abrir y mirar hacia esa dirección nos ayuda a tomar el rumbo, a ser consciente de las tensiones que se acumulan en nosotros (en lo amoroso, en lo sexual, en lo material) y crear una mente que deshaga todos esos nudos y bloqueos.

 

¿Qué beneficios aporta?

 

Upavista Konasana ayuda a flexibilizar la columna, a tonificar los músculos y a darle mayor amplitud muscular. Las flexiones además tonifican y masajean todos los órganos, mejorando su funcionamiento, lo que repercutirá en todos los sistemas de nuestro  organismo.

 

La apertura pélvica ayudará también a tonificar los órganos alojados en esa área. Para las mujeres será ideal crear espacio y evitar así reglas dolorosas, así como convertirse en una excelente preparación para el parto. Para los hombres, de igual modo, mantendrá todo su sistema genito-urinario en perfecto estado, precaviendo algunos problemas como la impotencia.

 

Nuestra mente se va a calmar, y vamos a sentir un gran alivio físico en esa zona que tantas tensiones se acumulan. Los chakras inferiores se ven estimulados: desde los chakras de las piernas, hasta  Muladhara y Swadhisthana, que aquí van a verse poderosamente activados, otorgándonos todos los beneficios que ello conlleva: con los pies en la tierra, y afianzando nuestros lazos afectivos, sintiéndonos parte del mundo y de nuestra especie.

 

¿Alguna contraindicación?

No existen grandes contraindicaciones, si no existen grandes problemas de salud. Cuidado con los que tenéis la zona lumbar dañada, pues debéis evitar sobreesforzarla. Teniendo cuidado y consultando al médico, Upavista Konasana, no supone un riesgo para nadie.

 

 

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Hari Om. 

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