Esta semana: Bhujangasana, la cobra

DSC_2388

Esta semana nos adentraremos en una de las asanas más conocidas y populares del Yoga: la cobra o Bhujangasana. A medida que el frío va acercándose, nuestro cuerpo, mente y energía solicitan abrirnos completamente para que continúe en nosotros el flujo de la vida, siendo ahora nosotros quiénes proyectamos la energía hacia el exterior. Disfrutemos, pues, de Bhujangasana

¿Cómo se ejecuta?

Desde la posición de Advasana, ve deslizando tus manos para colocarlas en la línea del pecho, con los dedos apuntando hacia delante, y la palma apoyada en el suelo.  Los dedos pulgares quedan cerca de las axilas. Todos los dedos de las manos se encuentran separados entre sí, pero evita crear tensión en el dedo pulgar.  Alarga tus piernas y mantenlas unidas. Apoya tu frente en el suelo y, desde esta posición previa, ve inspirando y a medida que inspiras, alargas tu cuello hacia delante y vas ascendiendo la cabeza hacia arriba. Aquí solo usas los músculos de tu espalda para ascender cabeza y torso. Cuando tus músculos no puedan subir más, exhalando y extendiéndote bien, vuelve a colocar la cabeza en la esterilla procurando seguir alargando la zona cervical y separando los hombros de las orejas.  En este movimiento, los brazos no están trabajando, son meros apoyos, pero no debes hacer fuerza con ellos.

Realiza este movimiento dos veces más.

En la última vez, vuelve a realizar el mismo movimiento, sin embargo, ahora, cuando llegues todo lo alto que puedas con ayuda de los músculos de la espalda, continúa subiendo pero esta vez implicando los brazos. Ahora los brazos ayudan a seguir extendiendo tu columna. Mantén tu cuello alargado, y en la posición final, procura que tus codos estén ligeramente flexionados. El pubis y el bajo vientre deben estar apoyados en el suelo, o lo más cerca posible de él. Si no tienes problemas cervicales, puedes llevar tu cabeza ligeramente hacia atrás; si no, mantenla hacia el frente.  Y, ahora, lo más difícil… ¡Sonríe!

Mantén durante dos o tres respiraciones.

Pies, Piernas

Los pies y piernas se encuentran lo más juntos posibles. En el suelo, apoyas el empeine de los pies, y  alargas bien las piernas para que queden estiradas.

PELVIS

El pubis se encuentra apoyado en el suelo, así como la parte del bajo vientre. En caso de que se te levante, puedes usar un cojín de apoyo.

Tronco

En el proceso dinámico, el tronco se mantiene arqueado hacia atrás, es decir, en extensión. Cuando llegues a la fase final, procura que el pecho se abra. En caso de que tengas dolencias o algún problema en la zona lumbar,  en vez de apoyar las manos, apoya también los antebrazos. En este caso, son los codos los que quedan debajo de las axilas, y cuando eleves el tronco,  comprueba que los codos forman un ángulo de 90º.

El cuello, puedes llevarlo al frente, o continuar con la curvatura y, siempre alargado, llevarlo hacia atrás. Evítalo, no obstante, en caso de dolencias cervicales.

Hombros, brazos y manos

Procura que tus hombros queden bien alejados de las orejas, y que permitan que el pecho se abra hacia delante. Los brazos se colocan junto al tronco, con los codos apuntando hacia atrás, en dirección a los pies, y ligeramente flexionados. Las manos tienen los dedos separados entre sí, y un apoyo repartido por la palma, siendo algo más intenso en las almohadillas.

Cabeza

La cabeza puedes mantenerla al frente, o bien llevarla hacia atrás. Esto último solo en caso de que no haya ninguna dolencia cervical.

 

Puntos claves

  • Pies y piernas alargados y juntos.
  • Manos –o codos- a la altura de las axilas.
  • Pubis y bajo vientre apoyados en el suelo.
  • Columna arqueada hacia atrás.
  • Pecho proyectado hacia delante. Hombros abajo y atrás.
  • Mirada al frente o hacia el techo.
  • Codos ligeramente flexionados.

Deshaciendo la postura

Lentamente, ve deshaciendo la posición de la misma manera en que la has comenzado, primero tu cabeza viene hacia delante, y poco a poco, vas dejando que los brazos guíen el movimiento para colocar la frente en la esterilla y, de ahí, volver a Advasana para descansar. Tras esta posición, es recomendable realizar una flexión de columna, en las posiciones de la reverencia, el niño, o similar.

 

Lo que transmite, lo que significa

Bhujanga significa en sánscrito “Cobra”.  La cobra, en la mitología hindú, es el aspecto de Shesha, la serpiente en cuyo lomo descansa el dios Vishnu, del mismo modo, cuando realizamos el arqueamiento hacia atrás, adoptamos el soporte en el que nuestra propia energía se encuentra y, de esta forma, podemos reactivarla para que comience su ascenso por nuestra columna vertebral. Esta asana, como todas las que son de extensión hacia atrás, nos aportará energía, vitalidad, ánimo. Con la cobra, nos llenamos de confianza, de vitalidad, para permitir que la energía sigua fluyendo.

¿Qué beneficios aporta?

Las extensiones de columna nos aportan grandes beneficios en todos los aspectos del ser: los músculos posteriores del cuerpo se mantienen activos, se tonifican y fortalecen. Para la propia columna, resulta ser de gran ayuda para mantenerse joven, sana y flexible, evitando dolencias como ciática, o hernias discales. Permite estirar todos los músculos de la parte anterior del cuerpo, los cuales, por nuestra forma de vida, se encuentran constantemente contraídos, sirviendo así de liberación para ellos.  Esto permite que todos los sistemas de nuestro organismo mejoren y se encuentren saludables. Fortalecemos los músculos de los brazos, desarrollando sobre todo los tríceps, y los músculos de la estructura de la cintura escapular.

Pero, además, la posición de apertura y la gran energía que obtenemos con esta asana, nos va a permitir modificar algunos patrones mentales. La apertura del cuerpo nos permite una actitud de decisión, apertura y confianza. Desarrollando así estas características en nuestra personalidad. Nos abrimos completamente a la vida, y vencemos todos los temores para salir adelante.

 

¿Alguna contraindicación?

Siempre es bueno mantener cierta prudencia con las asanas de extensión hacia atrás. Debemos apelar a nuestra sabiduría para saber cuándo es recomendable una asana para nosotros y cuándo no. En caso de que exista dolor en alguna articulación, esto es un claro indicador de que debemos deshacer la asana.  Bhujangasana permite realizar muchas variantes, que pueden resultarnos beneficiosas, aun teniendo dolencias como protusiones o hernias discales, sin embargo, no siempre es así. En caso de que tengas algún problema en la zona lumbar, de tiroides o úlcera péptica, consulta a tu médico antes de realizar la postura.

 

 

 

 

Hari Om. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s