Esta semana, en clase: Garudasana, el Águila

Garudasana sobre fondo

 

Esta semana pondremos nuestra atención en Garudasana,  la postura del Águila.  Garuda es considerado un dios menor en el hinduismo y también en el budismo: en su nacimiento fue confundido con el dios Agni, por el fuego interior que desprendía. Posteriormente se convertiría en la montura donde viaja el dios Vishnu, conservador de todas las cosas.  No es azaroso que esta posición sea consagrada a Garuda, el Águila, pues el entrelazado de las piernas y de los brazos nos va a ayudar a dar apertura a la zona posterior del cuerpo y a la profunda separación de los omóplatos, como si de las alas de un ave se tratara. El equilibrio va a ayudarnos a la concentración y la suave flexión hacia delante activará nuestro fuego interior. Disfrutemos, pues, de Garudasana

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Esta semana, en clase: Paschimottanasana o la Pinza

 

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Hoy vamos a trabajar con Upavista Konasana. Es una asana de flexión que nos va a ayudar a conseguir un estado de interiorización, pero también de apertura: abrir nuestro cuerpo, mente y energía a la realidad, a la observación, a la escucha. Disfrutemos, pues, de ella.

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Esta semana, en clase: Paschimottanasana o la Pinza

 

La pinza fondo

El otoño, que nos dispersa la mente, invita a crear momentos de introspección. Hemos ido recorriendo semana tras semana distintas asanas que nos han permitido abrir, flexibilizar y equilibrar el cuerpo y la mente, y ahora nos adentramos a la profunda flexión a través de Paschimottanasana, creando en nosotros una mente introspectiva y una conciencia de nosotros mismos. Activando nuestra energía raíz para llevarla hacia el despertar de la consciencia. Disfrutemos esta semana de Paschimottanasana o la pinza.

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Desarrollando nuestra Consciencia

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Vamos caminando por la calle, sabemos dónde ir: al trabajo, a sacar la basura, a por los niños, a comprar el pan… y de manera automática nos vamos moviendo, siempre con la mente “en otras cosas”, siempre atentos a llegar al lugar. Sin embargo, hay momentos –momentos de lucidez– en los que, de repente, nos detenemos y nos damos cuenta de dónde estamos, de qué sucede alrededor de nosotros y de qué sucede dentro de nosotros.  Nos hemos parado y hemos sido conscientes de nuestro presente: un alto en el camino.

Esos son los momentos de lucidez que a veces suceden espontáneamente dentro de nosotros, sin embargo, la mayor parte del tiempo nos comportamos como autómatas; hasta que un día, quizás por azar, quizás porque la vida nos ha llevado –por algunos de sus senderos- nos encontramos con algo o con alguien que nos dice: ¿Estás siendo consciente? ¿Estás aquí y ahora? ¿Y a qué esperas?… Hoy vamos a ver uno de esos senderos que te sacude por los hombros y te dice: ¡Date cuenta!

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