Esta semana, en clase: la barca o Navasana

 

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Uno de los obstáculos que Patanjali describe en sus Yoga Sutras y que nos impide alcanzar la Liberación es âlasya, la pereza. La pereza tiene lugar por un déficit de energía a causa de una falta de ejercitamiento, sin embargo, estos periodos de decaimiento y actividad suelen ser muy fluctuantes: te llevas una temporada en la que te comes el mundo, y otra temporada en que te es prácticamente imposible levantarte de tu sillón. Este fenómeno sucede porque estamos apegados a nuestros éxitos y fracasos, a nuestros placeres y dolores, con lo cual, nuestras motivaciones van fluctuando. La pereza viene dada por una incorrecta gestión de nuestras energías: como un tsunami, en un par de días queremos hacer todo lo que no hemos conseguido hacer en varios meses, y tan pronto sube, la energía se nos agota, y baja… y recuperarse es otra historia.

Con Navasana aprenderemos a acumular la energía en nosotros, a activarla y mantenerla constante, pues nos centramos en la zona abdominal, el centro energético de todo el Ser.

Esta semana, en clase: Natarajasana, el Rey de la Danza

Natarajasana
Natarajasana

Natarajasana, el Señor de la Danza, a la que también nombramos como la Bailarina y, en su versión más simple, como el “Lápiz”, representa al Dios Shiva en su faceta de Dios de la Destrucción. En la cosmogonía mítica de la India, Brahma, Vishnu y Shiva son los tres aspectos de una misma divinidad: Brahma como Creador, Vishnu como Conservador y Shiva como Destructor. Esta asana simboliza la terrible danza, Tandava, que Shiva ejecutará cuando haya de destruir todo lo conocido, para que un nuevo cosmos surja de nuevo.

Esta semana, en clase: Viparita Karani Asana, Invirtiendo el mundo

 

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Más conocida como La Invertida, Viparita Karani Asana es una de las asanas (aunque también la podemos convertir en un mudra) más reconocidas del Yoga por su fácil acceso para la mayoría de las personas y porque su ejecución nos aporta innumerables beneficios en nuestro organismo, en nuestra mente y en nuestra respiración. La posición ligeramente invertida del cuerpo nos va a ayudar a limpiar de toxinas nuestro cuerpo, y a estimular el sistema linfático, regulando el ciclo hormonal y equilibrándolo. Esta semana vamos a descubrir en clase todo lo que Viparita Karani nos aportará.

 

Las posiciones invertidas son las que más beneficios nos aportan y también de las que más respeto nos merecen y más nos pueden impresionar, pero la realidad es que una vez que hemos dominado la técnica, son bastante sencillas de ejecutar y muy asequibles para casi cualquier persona. Sin embargo, a pesar de su fácil ejecución, muchas lesiones surgen a raíz de practicar una asana invertida, por muy sencilla que pueda parecer, y esto se debe al miedo que sentimos a tener el cuerpo en posición contraria a la gravedad. Todos los miedos se nos manifiestan como tensión: lo que debemos mantener relajado, lo tensamos (es muy habitual tener tensa la zona de los hombros y el cuello, lo que da lugar a molestias e incluso lesiones en esta zona) y puede dar lugar a que tengamos alguna molestia e incluso a lastimarnos, algo que con una actitud de confianza y relax es perfectamente evitable. Vamos a ver cómo ejecutarla, pero recuerda esto: el miedo es el peor enemigo de la invertida, antes de ejecutarla, deshazte de tu miedo o enfréntate a él con confianza y relajación.

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Pratyahara a través del Yoga Nidra

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En este artículo os hablo de cuál es el lugar que ocupa el Yoga Nidra dentro de las ocho etapas del Yoga que definió Patanjali en sus Yoga Sutras. Esta técnica se convierte en el paso inmediatamente posterior al llamado Yoga Físico, preparando nuestro mundo interior para seguir en la propia evolución y desarrollo espiritual, a través del Yoga Mental o Raja Yoga.  Aquí tienes algunas claves.

 

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Esta semana, en clase: Garudasana, el Águila

Garudasana sobre fondo

 

Esta semana pondremos nuestra atención en Garudasana,  la postura del Águila.  Garuda es considerado un dios menor en el hinduismo y también en el budismo: en su nacimiento fue confundido con el dios Agni, por el fuego interior que desprendía. Posteriormente se convertiría en la montura donde viaja el dios Vishnu, conservador de todas las cosas.  No es azaroso que esta posición sea consagrada a Garuda, el Águila, pues el entrelazado de las piernas y de los brazos nos va a ayudar a dar apertura a la zona posterior del cuerpo y a la profunda separación de los omóplatos, como si de las alas de un ave se tratara. El equilibrio va a ayudarnos a la concentración y la suave flexión hacia delante activará nuestro fuego interior. Disfrutemos, pues, de Garudasana

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Esta semana, en clase: Vrksasana (el Árbol)

 

El árbol sobre fondo

A través de las asanas, somos capaces de inferir un estado mental específico. La consciencia en nuestro cuerpo y en nuestra respiración a la hora de ejecutar una postura, las aperturas y las acciones energéticas apropiadas en cada caso, van a llevarnos a adquirir un estado mental en consonancia con lo que nuestro cuerpo está haciendo, y podemos aprovechar ese conocimiento para manifestarlo en nuestra realidad del día a día.

Siendo el otoño una estación de inestabilidad, de cambio, de transformación; una estación donde el viento va y viene y a veces nos arrastra, podemos, a través de nuestro cuerpo -y del cuerpo a la respiración, y de la respiración a la mente- crear en nosotros la estabilidad, el equilibrio, la fortaleza para contemplar el ir  y venir del viento, manteniéndonos estables.

Vrksasana, la postura del árbol, en la que se conjuga la fortaleza y estabilidad de las asanas de pie, con el equilibrio del cuerpo, aprenderemos a mantenernos firmes a pesar de las visicitudes que puedan llegar.