Esta semana, en clase: Virabhadrasana I, El Guerrero nº 1

 

Virabhadrasana I

Durante el invierno, la energía cambia de sentido y se interioriza. La Naturaleza parece haberse detenido, sin embargo, la vida bulle dentro de cada árbol aparentemente yerto, dentro de cada rincón bajo la tierra en forma de semillas, de madrigueras, en cada espacio y lugar. Un letargo que en el fondo concentra dentro de sí toda la energía necesaria para el comienzo del nuevo ciclo. De igual manera, dentro de nosotros, la energía se condensa en nuestro centro, para proyectarse hacia afuera. Aprovechamos este cúmulo para proyectarla desde nosotros hacia los demás. Virabhadrasana I, el Guerrero nº1, nos permite proyectarnos hacia afuera, dándonos las herramientas necesarias para que nuestra energía sea firme e imponente, y, con ella, nuestra mente, nuestra actitud y nuestro ser. El Guerrero I es el comienzo de la estabilidad, de la decisión, de la confianza, de la estima, del “aquí estoy: aquí y ahora” y nos ayuda a enfrentarnos a nuestros miedos y a sacar lo mejor de nosotros mismos.

 

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Esta semana, en clase: Natarajasana, el Rey de la Danza

Natarajasana
Natarajasana

Natarajasana, el Señor de la Danza, a la que también nombramos como la Bailarina y, en su versión más simple, como el “Lápiz”, representa al Dios Shiva en su faceta de Dios de la Destrucción. En la cosmogonía mítica de la India, Brahma, Vishnu y Shiva son los tres aspectos de una misma divinidad: Brahma como Creador, Vishnu como Conservador y Shiva como Destructor. Esta asana simboliza la terrible danza, Tandava, que Shiva ejecutará cuando haya de destruir todo lo conocido, para que un nuevo cosmos surja de nuevo.

Esta semana, en clase: Virabhadrasana I, El Guerrero nº 1

 

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Durante el invierno, la energía cambia de sentido y se interioriza. La Naturaleza parece haberse detenido, sin embargo, la vida bulle dentro de cada árbol aparentemente yerto, dentro de cada rincón bajo la tierra en forma de semillas, de madrigueras, en cada espacio y lugar. Un letargo que en el fondo concentra dentro de sí toda la energía necesaria para el comienzo del nuevo ciclo. De igual manera, dentro de nosotros, la energía se condensa en nuestro centro, para proyectarse hacia afuera. Aprovechamos este cúmulo para proyectarla desde nosotros hacia los demás. Virabhadrasana I, el Guerrero nº1, nos permite proyectarnos hacia afuera, dándonos las herramientas necesarias para que nuestra energía sea firme e imponente, y, con ella, nuestra mente, nuestra actitud y nuestro ser. El Guerrero I es el comienzo de la estabilidad, de la decisión, de la confianza, de la estima, del “aquí estoy: aquí y ahora” y nos ayuda a enfrentarnos a nuestros miedos y a sacar lo mejor de nosotros mismos.