La llegada del Otoño

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El Otoño es una de las épocas, para mí, más hermosas de los ciclos de la naturaleza. Observas cómo en un proceso constante, la Naturaleza comienza un periodo de crisis, en el que suceden giros, cambios, incertidumbres para así comenzar a retrotraerse en sí misma. Es un tiempo que invita a contemplar, a reflexionar y a observar todos los cambios que van sucediendo.

Miras cómo la Naturaleza se va tiñendo de cálidos y apacibles colores; que los verdes intensos, los rojos, los azules, los violetas, los amarillos, naranjas… comienzan a ir apagándose para dar paso a una hermosa gama de dorados, ocres, marrones y colores terrosos. Como cuando regulas la luz intensa de una habitación y esta comienza a adoptar una atmósfera tenue. Como cuando el imponente sol, ya comienza a hundirse en el horizonte de la tarde. En el Otoño, nuestra mirada se dirige al Oeste, al punto cardinal por el cual el sol se oculta y que simboliza y representa todo aquello que hay de oculto en la vida y en nuestro interior.

Los días van teniendo la misma duración que las noches. Todo se iguala, para comenzar el proceso de cambio. La energía empieza a variar de dirección. En la Primavera y el Verano, cada uno de nosotros, cada una de las manifestaciones del Universo (seres animados e inanimados) recibía la energía del exterior, sin embargo, ahora, la energía va a cambiar su dirección para emanar de cada uno de los seres y de las manifestaciones. Ahora el árbol, que parece haber perdido sus hojas, sigue latente y vivo en su interior…. Y de ese modo, nuestra vida continúa.

 

Es un momento de reflexión. De profunda reflexión acerca de nuestros frutos y nuestras siembras. En Otoño cosechamos todo aquello que hemos cultivado a lo largo del año. ¿Y cuáles son nuestros frutos? ¿Son abundantes, vivos y sabrosos? ¿O quizás nos hemos encontrado con una cosecha árida, sin vida? Reflexionemos sobre ello,sobre qué frutos nos faltan en nuestro cesto, para que, cuando llegue el tiempo de tomar las simientes y sembrarlas, podamos, en el siguiente otoño, recoger los sabrosos frutos.

 

Inspirándonos en el Ramayana

Inspiración Ramayana Clases de Yoga Cádiz y San Fernando
Aquí aparecen varias escenas de la epopeya

Introducción

Cada año, al programar el nuevo curso que nos permita seguir avanzando a través de la senda del yoga, aparecen elementos o acontecimientos que van tomando forma para inspirar la práctica de cada día.  Como una esencia que va a envolver cada momento de nuestra clase, dándole significado completo a la práctica, tomamos de las diversas fuentes de la existencia aquello que pueda servirnos como inspiración y como guía.

El año pasado, la inspiración vino de la propia Naturaleza. Observar los ciclos naturales, los cambios que se iban produciendo en nuestro entorno,  y nuestros propios cambios, se convirtieron en la guía para conocernos mejor interiormente.

Aprendimos que  estamos interconectados  a todo lo que nos rodea. Que la energía se mueve en la naturaleza al igual que lo hace en nosotros, de modo que cuando el otoño desplegaba sus alas, también lo hacía en nuestro ser interior… Observar lo de fuera para comprender lo de dentro.

Y aprendimos a recoger nuestras semillas, a sembrar aquello que queríamos en nuestra vida para verlo florecer y, posteriormente, recoger sus frutos. Como hermosos árboles y flores, aprendimos que los ciclos de la existencia se dan en todas y cada una de sus manifestaciones: desde la respiración, en la que una potencia sucede, un nacimiento surge, un mantenimiento prospera, un decaimiento le sigue y una muerte acontece para, después, volver a surgir.

Este año nos adentramos en los confines de la sabiduría ancestral. Nuestro guía ahora recibe un nombre, tiene una presencia, es un individuo: el sabio Valmiki, que nos regaló por los siglos de los siglos una de las compilaciones más aceptadas de la gran epopeya hindú Ramâyana, traducida como “El Viaje del Héroe”.

Como os explico a continuación, la inspiración comenzó a fraguarse mucho antes, cuando en las clases, al hablar de la filosofía y de las alegorías y símbolos, los rostros de los alumnos se llenaban de atención y se maravillaban. Así mismo, en mí surgió la necesidad de explorar esas enseñanzas para compartirlas, para ayudarnos a comprender desde la alegoría, el simbolismo y la virtud, cómo el Yoga nos ayuda a encontrar nuestra Luz y Ser interiores.

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Sobre el Yoga, la veracidad y las sectas

Y Jesús dijo: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.” (Mt.7:15).

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Hola a todos. Este es el primer artículo de una nueva sección en la página web que hacía tiempo me apetecía crear, pero que por ocuparme de otros asuntos, he ido postergando… hasta hoy. Para no enrollarme mucho e ir al grano, os digo brevemente que estos artículos, bajo la categoría de “Blog”, los escribo desde un enfoque personal. Intentando, como hasta ahora, daros información objetiva, pero agregando mi opinión, añadiendo mis sentimientos y emociones y mi punto de vista acerca del tema. Hasta el momento, me he dedicado a hablaros sobre el Yoga de la manera más objetiva que he podido, pero también me apetece escribir libremente sobre algún tema en concreto. Voy a insistir: en gran medida, es mi opinión y lo que yo pienso, a lo mejor tú no estás de acuerdo. Es normal, cada uno tenemos una visión del mundo particular. Cuestión de respeto ; ).

Pues bien, aclarado este punto… Comenzamos.

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Algunas cosas que tengo en cuenta como alumna al elegir a un@ profesor.

Hace unos días estuve meditando acerca de crear un post en el blog donde recoger mi experiencia respecto a los instructores y maestros de Yoga que he tenido, para así, quizás, orientar a alguien a la hora de elegir quién va a ser su instructor o guía. Casualmente, ayer vi en algunos sitios webs una tristísima noticia de la que no tenía conocimiento: uno de los grandes Maestros modernos del Yoga -fallecido ya- junto a otros miembros de su comunidad, presuntamente cometieron delitos de abuso de menores, incluso violaciones y un sin fin de despropósitos y de injusticias que no relataré aquí.

Eso me ha llevado a reflexionar sobre cómo deberían ser las personas que nos instruyen o cómo deberían ser las prácticas.

Antes que enseñar técnicas de yoga, he sido alumna. De hecho, en realidad nunca he dejado de serlo. Dice un proverbio Zen que “cuando el alumno está preparado, aparece el Maestro”.

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Algunas cuestiones sobre Pranayama: el control de la cintura abdominal

Esta semana en clase han aparecido algunas cuestiones muy interesantes durante la práctica de Pranayama (técnicas de respiración yóguicas). Una de ellas ha sido referente a lo que en la práctica del pranayama conocemos como “control de la cintura abdominal”, esto es la activación de los músculos de la franja inferior abdominal a la hora de realizar las respiraciones. Dicho control nos va a suponer mejorar de forma fehaciente los efectos y la calidad de nuestra respiración. Por ello, esta semana vamos a hablar en el blog de la respiración y de esta cuestión.

Antes de abordar qué significa eso de “control de la cintura abdominal”, debemos resolver algunas cuestiones referente a la respiración, de esa forma entendermos un poco mejor de qué se trata.

¿Qué es la respiración y cómo se produce?

Respirar es el proceso de introducir aire en los pulmones y de expulsarlo de ellos, para ello es necesario el cambio tridimensional de las cavidades torácica y abdominal.

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Movimiento del diafragma en la respiración.

Para ello, debemos observar de qué manera funcionan ambas cavidades y cómo se complementan. Podemos asemejar la cavidad torácica a un acordeón o a un fuelle, y la cavidad abdominal a un globo lleno de agua. Imagina que colocas el fuelle o el acordeón encima del globo de agua. Al inspirar, estiras el fuelle de manera que se llena de aire y se ensancha, cambiando de forma y de volumen, por lo que el agua del globo que tenemos debajo se desplaza, cambiando así de forma, pero no de volumen. Al exhalar, el fuelle se contrae y el globo vuelve a su posición original. El primero ha cambiado de forma y de volumen, pero el otro solo ha cambiado de forma.

Por otro lado, entre ambas cavidades encontramos el diafragma.

Este músculo divide ambas cavidades de manera transversal  (es decir, horizonalmente), tiene forma de cúpula (o de casco, o de seta, o de medusa… como quiera imaginarse) y por un lado sustenta los órganos de la cavidad torácica y por otro cubre los órganos de la cavidad abdominal.

Pero lo realmente importante es que es el músculo principal con el que realizamos la respiración y el que provoca los cambios antes mencionados de las cavidades mencionadas.

Sin embargo, aquí vamos a centrarnos en otro aspecto de este músculo: su influencia en los órganos abdominales.

Al estar en contacto con esos órganos, y ejercer una suave presión en ellos cuando respiramos, estos órganos se ven masajeados y tonificados por la simple acción de respirar. Una respiración profunda nos permite que se haga cierta compresión en dichos órganos, lo que implica que se masajeen, se tonifiquen, se mejore la circulación sanguínea en ellos, la sangre circule mucho mejor y se estanque menos, la regeneración celular sea más efectiva… en fin, toda una serie de ventajas para nuestros órganos que podemos conseguir simplemente con una respiración de calidad.

Normalmente se nos ha dicho que a la hora de respirar, debemos intentar introducir la mayor cantidad de aire dentro de los pulmones, oxigenarlos bien, y que para ello, debemos permitir que el abdomen se relaje y se infle. No obstante, realmente esta no es la forma más efectiva de aprovechar todos los beneficios de la respiración. Podemos mejorarla muchísimo más aplicando la técnica del “control de la cintura abdominal”.

Control de la cintura abdominal. 

Como hemos explicado antes, el diafragma tiene un papel importantísimo en mantener unos órganos sanos, debido a que su presión hacia abajo cuando inspiramos, y la posterior relajación cuando exhalamos permite que la sangre fluya de mejor modo en dichos órganos y que estos se masajeen, pero ¿qué ocurre cuando mantenemos un abdomen blando, pasivo, suelto? Es sencillo, el contacto con el diafragma es menor, por lo que los beneficios mencionados se reducen.

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Inspiración sin control abdominal: el diafragma desciende y empuja las vísceras hacia abajo, la cintura cede y el vienre se hincha.

¿Cómo podemos aprovechar, entonces, este masasjeo de los órganos internos y los beneficos que nos reporta? Pues mediante el control de los músculos inferiores del abdomen, esto es, los músculos del ombligo al pubis. Para ello, debemos “recoger” (que no apretar) esa parte del abdomen hacia dentro y hacia arriba. De esta forma es como si “aupáramos” nuestros órganos hacia arriba para que puedan beneficiarse de este masaje diafragmático.

Los beneficios se multiplican: tonificamos esa zona de nuestro vientre (de hecho, al principio de practicar el control de la cintura abdominal, podemos sentir cierto cansancio o fatiga en esa zona, hasta que nos acostumbramos), nuestros órganos se ven favorecidos de una forma más patente, la regeneración celular es más efectiva, creamos una sensación de euforia y bienestar, y oxigenamos mejor los pulmones.

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Inspiración con los abdominales controlados: el diafragma empuja las vísceras, pero la contrapresión de los abdominales junto con no reducir el volumen de aire inspirado, aumenta la presión intrabdominal.
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Espiración con abdominales controlados: la espiración es forzada. Los abdominales empujan los órganos y se reduce el volumen de la cavidad abdominal, lo que masajea los órganos.

Merece la pena la técnica, ¿verdad?

Pues veamos a continuación cómo podemos ensayarla*.

Ensayando la respiración con el control de la cintura abdominal

Lo primero que debes entender es que estamos hablando de la parte inferior del abdomen, es decir, del ombligo al pubis; la parte superior del abdomen queda suelta, sin presión ninguna.

Una vez entendido esto, procedemos a intentar identificar la zona y el movimiento. Para ello, puedes tumbarte en el suelo o sentarte con las piernas cruzadas. A continuación realiza una respiración incorrecta, esto es, dejando el abdomen totalmente suelto. Exhala todo el aire y comienza a inspirar. Notarás que al inspirar se hincha hacia fuera como un globo, lo que precisamente debemos de impedir.

Ahora, exhala todo el aire de los pulmones (todo lo que puedas, compleamente) y mantén el vientre recogido. Coloca tu dedo índice de la mano izquierda por debajo del ombligo,  y el índice de tu mano derecha por encima del ombligo. Poco a poco comienza a inspirar intentando que el índice de tu mano izquierda se mantenga ahí sin moverse y que sea el índice de la mano derecha el que comience a moverse solo ligeramente.

Notarás que la inspiración requiere cierto esfuerzo muscular debido a la compresión. Este esfuerzo se transmite directamente a los órganos del abdomen, realizando un vigoroso masaje.

Si tras esto, sientes cierto calor y que us mejillas se sonrojan, no te preocupes, has controlado bien tu cintura abdominal. ¡Enhorabuena!

Por último, recuerda: ¡Recoger, no apretar!

Pero no nos vamos sin antes aclarar algo importane: Control, no contracción. Esto signfica que debes RECOGER tu cintura, pero no APRETARLA o CONTRAERLA. Aquí aplicamos los principios de sthira y sukham: firmeza y comodidad. El abdomen no se mantiene contraído, de hecho, aparece un leve movimiento en la zona superior. Tenlo en cuenta para realizar de manera correcta tu respiración.

¡Namasté!

* Antes de introducirte en esta técnica, debes controlar la respiración yóguica completa.

Clases por DONATIVO: resolviendo algunas dudas

¡Namaste!

Tras un tiempo un poco perdida, ya que he estado en un largo viaje introspectivo y, aparte, he tenido que ponerme al día y reincorporarme a la vida normal, decido de nuevo escribir aquí en el blog. Y esta vez lo haré respecto a algo que atañe a las clases…

Lakshmi, diosa hindú de la generosidad.

Como sabéis, este año hay novedades. Realmente no es algo que se me haya ocurrido de la noche a la mañana, sino que llevaba mucho tiempo madurando la idea, pero las experiencias que he vivido este año me han hecho, por fin, llevarla a cabo. Este año he decidido que las clases que imparto sean por DONATIVO. Pero… ¿qué quiere decir esto?

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Las contracturas. Somatización de nuestro estado mental.

Una de las dolencias más comunes y que seguramente todo el mundo hayamos pasado alguna vez (y muchas veces, constantemente) son las contracturas.

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Las contracturas suelen aparecer de forma repentina e inesperada: un dolor intenso en una región muscular que nos impide movernos normalmente, debido a un contracción involuntaria del músculo en cuestión.

Pueden ser muchas las causas que provocan las contracturas:  movimientos repetitivos, un sobreesfuerzo muscular, un mal gesto; pero, en muchas ocasiones, no solo se deben a una cuestión meramente física, sino que nuestro estado mental ejerce una gran influencia a la hora de padecer esta temible molestia.

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